El día que la Reina Ema conoció a las chicas de metal

en lo que fue otra de sus andanzas memorables, la reina Ema iba demasiada distraída en un bote, por la avenida mas congestionada de la ciudad, en la hora mas puntual de todas, demasiada ocupada en sus pensamientos, surfeando encima de los buses, camiones, carritos sangucheros... y armando un desorden terrible entre todos los que tuvieron la x suerte de estar paseando o viajando en esa gran avenida del centro...

yo también la vi, y tratando de salir por la ventana, al verla le grité, esperando que me escuche.. ¡¡¡Reina Ema, a donde va en ese bote!?! le pregunté y grité al mismo tiempo.. pero aun que puse el 100% de mis pulmones, Ella no me escuchó, pues es difícil que una reina escuche a los mortales en momentos tan importantes

luego me di cuenta del por que de su apuro.. ella estaba escapando de la felicidad

en otro de mis encuentros con la reina, ella me contó en qué había terminado la persecución de aquel día... lo que pasaba era que la felicidad quería quitarle la mirada de día de playa que siempre llevaba la reina para todos lados y marcharse dejándole a cambio, una corona de oro incrustada de brillantes.. lo malo de la felicidad es que tiene demasiadas patas y muy largas y se aparece cuando uno menos no la espera, y tan pronto que quiere dejarnos un brillo artificial donde antes estuvo

"la felicidad a veces es muy puta" me dijo, y nos pusimos a reír hasta cansarnos, tanto que yo me volví loco y ella quedó vulnerable como muñeca de trapo

ese fue el día que la reina Ema conoció a las chicas metálicas que viajan mucho y cuentan poco.. y por eso no me llegué a enterar que pasó durante aquel encuentro, tal vez algún día ella me cuente, pero de que se conocieron no cabe la mas pálida duda...